YACIMIENTO DOCE. 2019

TIEMPO HUMANO

PACO MESA Y LOLA MARAZUELA

 

Saludos cordiales. Pieza rupestre para Atapuerca.

Nuestra primera idea de intervención en el Carex fue construir una cámara oscura orientada hacia el exterior en la que se proyectaría la imagen invertida del paisaje con las nubes en movimiento y, eventualmente, animales como vacas, ovejas, perros, caballos y hasta paseantes humanos. Fuimos un día oscuro y frío de otoño y nos pareció que faltaba luz. No vimos vacas, ni ovejas, ni perros, ni caballos, ni siquiera paseantes. Así que pensamos en hacer algo más sencillo: manos en neón rojo que remitiesen a las famosas siluetas de manos rupestres dejadas con intencionalidad mágica o ritual en paredes naturales y cuevas. Los neones son una alusión más o menos irónica, por un lado, a esa reciente tradición presente en el "arte contemporáneo" desde Dan Flavin o Bruce Nauman hasta ahora y, al mismo tiempo, a esos rótulos luminosos que salpican el paisaje rural de Castilla indicando la presencia de puticlubs, bares de carretera y gasolineras. P.M y L.M.

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Paco Mesa y Lola Marazuela. Remolino.

 

Resulta complicado sentar a Paco y a Lola para charlar sobre su pieza. Hablamos mucho, pero siempre de otras cosas, en las mesas de los restaurantes o de pie mientras se va montando su obra. La conversación es como el remolino que deja un vacío en el centro y en torno al cual se ordenan retazos de diálogos girando sobre sí mismos. El ojo del huracán del arte/contemporáneo, en su paradójica incompatibilidad, parece absorberlo todo. Un llegar tarde donde nunca pasa nada. Ser o no ser artista y/o contemporáneo requiere de una energía que puede acabar consumiéndose a sí misma o infantilizando a los que quedan atrapados en su ensimismamiento. También resulta difícil no volver una y otra vez a su PARALELO 45º25’ NORTE, el proyecto que les ocupa desde 2005 y que ha hecho de esta línea imaginaria el espacio dilatado de su práctica. Rescato una frase de Lola que dice que frecuentemente el paralelo no pasa por ninguna ciudad, sino que les hace encontrarse solos en un desierto. La imagen me invita a leerla en un sentido metafórico en relación al proyecto artístico-vital en el que están inmersos.

 

Mientras cenamos, Lola hace fotos de lo que nos rodea con el móvil. Discretamente. Aunque estamos en otro paralelo, en el 42°21’N, el registro fotográfico también forma parte de este viaje. Por mi parte tomo apuntes mentales para fijar las impresiones de esta charla expandida: El malogrado, Venises, Sapiens, Compórtate, Tierra negra, La vida instrucciones de uso, Black Mirror, Godless, Bruce Nauman… Paco comparte referencias para encontrar un terreno cultural común con sus interlocutores: literatura, ensayos, series, artistas, y algún que otro hecho que haya agitado las redes sociales últimamente. Al día siguiente, hablamos de la erosión de los grandes relatos y de la redistribución de la autoría, mientras cinco de las manos empiezan a iluminarse.

 

Algunos autores que han escrito sobre el traslado a la galería de su PARALELO 45º han señalado como referencia el continuo imaginario que Robert Smithson establecía entre el site y el non-site. A pesar de que solemos dar por hecho este continuum cuando se trata del imaginario temporal, este salto existe igualmente entre un posible date y non-date. Se trata, como también diría Smithson, de un viaje ficticio. ¿Cómo establecer un paralelo que nos una a esas manos-huella, portadoras de autoconsciencia subjetiva y conocimiento colectivo, que han viajado en el tiempo? O.F.L.

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