YACIMIENTO DOCE. 2019

TIEMPO DE ADAPTACIÓN

JULIO MEDIAVILLA  

Conexiones

La verdadera diferencia entre los humanos y el resto de los animales no está en el plano individual sino en el colectivo.  Las comunidades humanas han compartido desde el principio de los tiempos los recursos como forma de supervivencia y cooperación. La capacidad de los humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas y el hecho de compartir, dio a nuestros ancestros una ventaja competitiva evidente, cooperando entre sí de manera flexible, estableciendo vínculos entre grupos e individuos cada vez más complejos, incrementando así, la posibilidad de habitar todos los  territorios del planeta. Todas estas conexiones que establecen una interacción social, manifiestan las tensiones entre nuestro mundo biológico y nuestra esfera cultural, como seres en continuo conflicto con los otros y con nosotros mismos.  Contradictoria dualidad que debemos de trascender si pretendemos seguir proyectando un futuro.

J.V.

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Julio Mediavilla. Adaptándonos al medio.

 

La exposición se encuentra en ese intervalo del montaje en que apenas se adivina lo que va a pasar. Todavía estamos bastante antes de ese momento, que tiene algo de mágico, en el que las obras encuentran su ubicación definitiva y todo parece tener un sentido unitario. La secuenciación del montaje hace que la pieza de Julio vaya a tener que articularse dos veces, una como ensayo y otra como presentación definitiva. Toca adaptarse al ritmo colectivo. Parece que la imagen de la adaptación, que había elegido de modo intuitivo, va a atravesar toda la conversación. Busco “adaptarse a…” para ver cómo completa google los puntos suspensivos: adaptarse a los cambios, a las circunstancias, al medio. Adaptarse toma siempre su tiempo. Es la primera conversación de la serie que voy a hacer in situ, en el CAREX, y voy a tener que inventarme un formato.

 

De las fotos que Manuel ha hecho en el estudio de Julio me llama la atención un eslabón de caucho que parece condensar, de un solo golpe de vista, la idea de conexión, un concepto que circula por su obra a lo largo de los años. Abundan los ganchos, las anillas, las abrazaderas o las bandolas, que explicitan la necesidad de elementos de unión, pero también los filamentos incandescentes que unen polos y que, en su trazado, dibujan líneas o se vuelven palabras. Lo importante es lo que pasa en el entremedias. El encadenamiento nos permite ver el proceso en su conjunto y los puntos críticos de articulación. Hablamos un rato largo sobre el material, una elección importante para un escultor. La espuma de polietileno consigue la misma presencia contradictoria que otras materiales usados anteriormente por Julio. Es ligero, pero tiene empaque, refleja y absorbe la luz, ocupa el espacio sin ser monumental. Tiene, en sus palabras, “peso visual”.

 

Julio me enseña en su móvil unas fotos que no están en el blog, para valorar si tiene sentido mostrarlas. Son las variaciones posibles que puede adoptar el último módulo de su obra. Es la pieza más compleja, en la que los discos permiten mover los distintos elementos con el fin de adoptar distintas posiciones. Son las alternativas, cuando éstas  –todavía– son una posibilidad real. El mosaico de fotos permite visualizarlas todas al mismo tiempo, sintetizar el trabajo mental que supone valorar las disyuntivas, sopesar los efectos que pueden tener, asumir los descartes, tomar decisiones. “Eso que dejas atrás, es lo que te llevas”, dice. La adaptación es, en realidad, el sentido de lo que ya no podemos saber. O.F.L.

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